Brecha Digital y diversidad funcional

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La brecha digital de género, afecta a muchos colectivos pero en especial afecta de lleno al colectivo de la diversidad funcional.

Brecha digital de género

La brecha digital de género propiamente dicha, hace referencia a la diferencia que hay de puntuaciones entre sexos opuestos en los indicadores relevantes de TIC y aunque se redujo considerablemente en los últimos años en el uso del ordenador, no fue así en la frecuencia de uso internet. En el uso frecuente de internet (acceso al menos 1 vez a la semana) es de 8,6 puntos, sólo 0.4 puntos se ha reducido en 5 años., sin embargo, el uso en sí de internet, prácticamente, no se reduce.

Esta diferencia es significativa, ya que los usuarios frecuentes de internet son los que han incorporado el uso de internet en su vida cotidiana y, por lo tanto, aprovechen sus oportunidades.

La cuestión ya no es quién tiene cobertura o incluso acceder a este, el problema está en la capacidad de realizar un uso avanzado de tal servicio, o no.

Brecha de conocimiento

La segunda brecha digital está relacionada, por lo tanto, con la brecha del conocimiento y, más específicamente, con las “competencias digitales”, las cuales necesitan para vivir y trabajar las sociedades caracterizadas por la creciente importancia de la información y el conocimiento, lo que se ha dado en llamar se llama “alfabetización digital”.

Relación entre la brecha digital y la diversidad funcional

La sociedad del siglo veintiuno exige que el acceso a las nuevas tecnologías sea universal, pero para eso hay que romper con la brecha digital abierta. Y dentro de los grupos en riesgo de exclusión más importantes, sobresale desgraciadamente el de aquellos mayores, especialmente mujeres, con algún tipo de diversidad funcional.

Hablar de alfabetización en Europa a mitad del siglo pasado, era referirse a un proceso de escolarización para enseñar a leer o escribir a una parte importante de la población. Hoy sin embargo ese concepto se asocia con lo tecnológico o digital. Sin lugar a duda, porque en un momento de velocidad y cambios tan importante como éste, y con independencia de la edad de los sujetos, ninguno quiere perder ese tren de alta velocidad el que se mueve ahora la sociedad.

El 60% de las personas con discapacidad que estudian en la universidad son mujeres, el 40%, hombres. Afortunadamente, cada vez es así y más. De ellos:

  • 53% son personas con discapacidad física
  • 30% con discapacidad sensoria
  • 8% con enfermedad mental
  • 2% con discapacidad intelectual

Estos datos son muy importantes, porque hace 20 años no eran así, ni mucho menos.

Aprendizaje accesible en las TIC

En el caso del aprendizaje, las TIC son un facilitador a la hora de que las personas pedan acceder a una formación, formación especializada o formación, en general. Por eso, se impulsan programas que hagan que las personas puedan aprender sobre el uso de las TIC, y fomentando, también, que ese aprendizaje se haga en un entorno accesible, que es clave a la hora de conseguir estos objetivos.

Un proyecto desarrollado por el grupo de investigación aDeNu, de la UNED, tiene como objetivo hacer accesible la universidad a las personas con diversidad funcional en todos los aspectos, tanto tecnológicos como de aprendizaje, a lo largo de toda la vida. El proyecto EU4ALL, como se llama, lo que ha nos ha hecho es aprender cómo hay que hacer las cosas para que todo sea accesible para las personas con discapacidad cuando accedan a la Universidad, cuando utilicen Internet para aprender, cuando lean documentos, cuando hagan prácticas, cuando hagan exámenes.

Ahora empieza una labor de concienciación, de formación, de trabajar con muchos profesionales diferentes; profesores, bibliotecarios, técnicos, como la gente del CEMAV, para seguir transmitiendo todos esos procesos a las cosas que se hacen en la Universidad; matriculación, producción de materiales, funcionamiento de la biblioteca, etc.

Invitados de universidades de distintos países, cuentan cómo las nuevas tecnologías y el e-learning, demuestran ser un apoyo eficaz en el proceso de aprendizaje en la vida adulta. Proyectos innovadores como la Web Inclusite, que apunta a la universalidad de Internet, o las nuevas aplicaciones educativas comprometidas con la accesibilidad, conforman un futuro abierto a la igualdad de todos los usuarios, y a su diversidad.

Enseñanza universal

Las tecnologías, cada vez más, forman parte de nuestra vida, y mucho más en la enseñanza y el aprendizaje, pero pensemos que, para muchas personas con diversidad funcional, es el único medio de acceso que tienen para la formación superior. No estamos hablando, simplemente, de un derecho, sino de una necesidad creciente a nivel global, de la cual todos salimos beneficiados.

Curiosamente, muchas de las tecnologías que se aplican para resolver los problemas de estas personas, terminan siendo cuestiones básicas que nos acostumbramos a utilizar porque nos vienen muy bien, véase un vibrador de un teléfono, pantallas táctiles, u otras muchas cuestiones.

Por todo lo anterior es muy importante, hacer hincapié en la relación entre la brecha de género y la diversidad funcional de forma que la enseñanza y el aprendizaje TIC pueda ayudar en su reducción y universalización respectivamente.

 

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