Para la Animación Lectora

La revista Imaginaria es una de las publicaciones/webs más antiguas de Internet. La conocí hace más de 10 años y creo recordar que tenía una lista de correo – que tiempos aquellos de las listas – que leía con atención. Después por razones de ubicación laboral dejé de seguirla. 

Ahora he vuelto a encontrarla mejorada y metida dentro de Educared y con una rama llamada La Biblio de los Chicos que es una auténtica joya para encontrar materiales y recursos con los que dedicarse a la Animación Lectora.

Os la recomiendo y felicito a los Imaginarios por su larga y estupenda trayectoria.

El florido pensil.

Según la reseña de la editorial que publica el libro:

El florido pensil es la narración de lo que fue la deseducación de varias generaciones de españoles de la posguerra en clave nacional-católica, un espejo fiel del fascismo postizo del régimen y de la estulticia de los constructores de su ideología.

Me lo leí las pasadas navidades y es un libro que os recomiendo para estas próximas vacaciones. No tiene nada que ver con la película del mismo título que se hizo basándose en el libro. El libro es muchísimo más divertido, con más matices y llega con mayor acierto a expresar que fue aquella escuela que sufrimos – algunos- y que otros quisieran volver a traer, si les dejáramos.

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

 

POR EL PLACER DE LA LECTURA. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana.. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían eído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

Por dónde pasó Ulises

Recuerdo que cuando leí la Odisea o la Vuelta al Mundo en 80 días y algún que otro libro, tenía al lado de la novela uno de aquellos Atlas, creo que de la editorial Everest, para mirar si encontraba los lugares por los que circulaban los protagonistas.

Ahora no necesitamos el Atlas. Tenemos la web Google Lit Trips, en la que nos ofrecen "capas" de Google Earth para visualizar los recorridos de los protagonistas o localizar los escenarios en los que se desarrollan las tramas de las mismas. Y si os animáis podéis construir vosotros una capa sobre alguno de los libros leídos y colgarla en la web citada.

Otro buen recurso que nos facilitará la motivación de los pequeños, al tiempo que, seguro, mejora los resultados escolares.

Nubes de palabras

Imagina que vas a elaborar una pequeña recopilación de textos libres hechos por tus alumnos, o de cuentos, o de narraciones… O que vas a presentarles una lectura para que hagan algunas actividades de comprensión o expresión.

Tienes el texto y quieres diseñar la portada de la recopilación o sorprenderles antes de la lectura y motivarles un poquito. 

Una posibilidad es acceder a Wordle, copiar y pegar el texto que desees y construir una nube de palabras. Una vez hecha puedes retocarla eliminando palabras, cambiando el tipo de letra, los colores… 

No es una utilidad para cada día pero sí que se puede usar en alguna ocasión para pasar por un buen diseñador o por una persona con ideas originales.

Os pongo dos ejemplos realizados a partir del texto del cuento El patito feo copiado y pegado desde Todocuentos.com

 

Políticamente in-correcto.

Alguien se imagina una publicación infantil que se atreviera a meter algo parecido a estas dos muestras en alguno de sus números.

 

 ¿A qué no?

Pues con esas nos criamos, aprendimos a leer y nos reíamos los que ahora tenemos unos cinco sexenios de tiza entre las uñas y pegada a las cejas: sin ñoñerías.

Daría para un tratado de alguna disciplina de esas inservibles e infumables, comparar aquellas historietas con algunas de las opciones que se ofrecen ahora a los niños de 7-9 años, incluidas series de TV con colecciones de cromos para menores que parecen más dirigidas a "voyeurs" de colegialas que a espectadores normales o catálogos de casqueria humana dirigidos a psicópatas integrales o a la formación de futuros asesinos en serie.

Feria del libro, dilema.

Me doy un paseo por la feria del libro y me asombro ante la cantidad de idems sobre templarios, historias mediaveles , enigmas catedralicios y multitud de temas pseudoreligiosos que pueblan los lugares preferentes de las bien ordenadas mesas de las librerías expositoras.

No me gusta ninguna de esas propuestas mágico místico religiosas, demasiado avanzadas y progresistas para el siglo XXI, y veo tres tomos que tocan temas diferentes, originales diría.

Estos tres que fotografío con el móvil:

feriadellibro.jpg

No sé por cuál decidirme, los tres son tan imprescindibles que no acierto a decantar mi criterio por uno de ellos, así que no compro ninguno y me vuelvo a casa algo entristecido. Igual releo El principito o Todos los nombres.