Una carta a ninguna parte.

buzon.jpgEsta es una actividad que no requiere para nada el uso del ordenador.

a) Le damos a cada alumno un sobre.

b) Cada uno escribe una dirección ficticia en la que lo único que ha de estar correcto es la ciudad y el país. Por ejemplo:

Roberto Alcázar

Av. Simpsonian, 456

Tokio (Japan)

c) Se escribe el remite de forma correcta. Conviene poner el nombre del alumno y la dirección del postal del colegio 

d) Se le pone un sello con la tarifa correcta para un viaje internacional.

e) Se sale a dar un paseo con los alumnos hasta el buzón más próximo y se echan las cartas en él.

f) A esperar a que vayan regresando con las señales del viaje. Cuando llegan se anota la fecha y se guardan a buen recaudo. Es decir, las guarda el maestro.

Se puede complementar con la cofección de un mural con un mapa mundi en el que cada uno pondrá una banderita de color rojo sobre la población a la que ha enviado la carta y una verde cuando regresa.

Hay que tener paciencia, pueden tardar hasta 4 meses en volver y algunas no volverán nunca. 

Cuando ya se pierde la esperanza de que regresen las que faltan podemos hacer una puesta en común y realizar un trabajo sobre la actividad.

Nota: cuando fuimos al buzón y echamos las cartas un alumno se acercó y me dijo muy serio:

- ¿No se va a enfadar el cartero cuando vea todas esas cartas con direcciones falsas?

Creo que no se enfadó porqué el cartero viene todos los días al colegio y no me buscó para reprenderme.

0 comments ↓

There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Leave a Comment